INAH restaura bandera del Ejército Constitucionalista

Una insignia que perteneció hace cien años a las brigadas de Francisco Villa, es sometida a un minucioso proceso de restauración por alumnos de la ENCRyM.


Se trata de un lábaro que mide 148 centímetros de largo por 88 de ancho

Viernes 22 de Febrero del 2013.- Ciudad de México.- Una bandera del Ejército Constitucionalista, que perteneció hace cien años a las brigadas del Centauro del Norte, Francisco Villa, es sometida a un minucioso proceso de restauración por alumnos de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM), del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Dirigidos por la especialista Lorena Román Torres, titular del Seminario de Conservación y Restauración de Textiles de dicho plantel, los estudiantes dan tratamiento a las telas que conforman esta enseña, que muestran debilitamiento por el paso del tiempo.

La restauradora, con más de 30 años de experiencia en la atención de textiles históricos, informó que se trata de una bandera que tiene un siglo de antigüedad y formó parte de la División del Norte. Mide 148 centímetros de largo por 88 de ancho y fue utilizada por grupos villistas de 1913 a 1916, aproximadamente; en el lienzo central tiene la inscripción: “Ejército Constitucionalista. Brigada Villa. 2° Regimiento”.

“Los estudiantes están conscientes que en sus manos tienen un testigo fiel de diversas batallas, un símbolo de ideales, y no solo algunos lienzos de seda maltratada”, señaló Román Torres, tras indicar que el lábaro fue confiado al INAH por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) para su restauración, cuya tarea se emprendió en noviembre pasado.

Ana Karen Morales, María Ruiz Cervera, Margarita Alcántara, Laura Adriana Téllez y Arturo Antonio Egea Salas, alumnos del cuarto semestre en la ENCRyM, se encargan de dar atención a la bandera constitucionalista, luego de haber evaluado las condiciones que guarda la tela (seda) e identificar el resto de los materiales constitutivos, proceso que se efectuó antes de haber hecho el retiro de las costuras.

Otra de las etapas de la restauración del lábaro fue la realización de análisis para la identificación de la técnica de manufactura, de sus fibras y soportes. La bandera también fue sometida a una observación en luz ultravioleta, para identificar los daños provocados por el polvo, el tiempo, la intemperie, la humedad, así como por los rastros de sangre que presentaba.

Asimismo, le fue retirado un soporte colocado en 1982, cuando tuvo su primera intervención para conservarla; para el tratamiento de esta ocasión, se separó cada campo o tanto (es decir, cada lienzo de color: verde, blanco y rojo) y, ahora, el tratamiento está encaminado a igualar los matices de cada uno.

Los alumnos indicaron que el campo rojo fue de los lienzos más deteriorados, “producto de los coletazos cuando fue ondeada, el tiempo y el viento, aunado al desgaste natural”.

Paralelamente al proceso para igualar los colores, en el Seminario Taller de Conservación y Restauración de Textiles se acordó la colocación de soportes individuales para cada uno de los tres tantos, mismos que habrán de quedar unidos por uno principal.

El destino de la bandera constitucionalista será el Museo Histórico de la Revolución Mexicana, con sede en Chihuahua, a cuyas autoridades los expertos del INAH recomendarán un control especial de temperatura y de humedad, y ante todo, evitar su exposición a la luz directa.

“Este lábaro bandera ‘habla y tiene su propio ADN’; desde hace 100 años nos ha mostrado, como en este caso, que es un símbolo de identidad, inicialmente de una brigada, y después de unos ideales. En ella encontramos restos de la sangre que fue derramada durante las guerras en las que ondeó, y sigue tan viva como antaño, representando los valores que nos unen”, sostuvieron con orgullo los estudiantes de restauración.

La especialista Lorena Román Torres refirió que desde 1996, en el seminario a su cargo, se emprendió el reto de restaurar lábaros históricos; “desde entonces hemos investigado y analizado los materiales, el significado y el contexto de diversas banderas, estandartes, gonfalones, como las que integran las colecciones de los museos nacionales de Historia ‘Castillo de Chapultepec’ y de las Intervenciones, así como algunos estandartes del Ejército y de la Marina.

“Nuestro primer gran reto, real, fue la restauración de la Bandera de San Blas, considerada una de las más importante del país, misma que por decreto presidencial (1944) es la enseña emblemática del Museo Nacional de Historia”, concluyó la experta.

La bandera del Batallón de San Blas, a saber, se conserva en un área especial del Castillo de Chapultepec. Consultado por separado, el historiador Alfredo Hernández Murillo, del Museo Nacional de Historia, dijo que dicho lábaro perteneció al escuadrón del Coronel Felipe Santiago Xiconténcatl, que se enfrentó a las fuerzas norteamericanas en 1846.

“Herido de muerte, Xiconténcatl fue envuelto en la bandera, que solo así pudo salvarse de caer en poder del enemigo”, concluyó el historiador.